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viernes, 9 de enero de 2015

La Marca España y los desahucios

©RM Disobedient Objects

Bilbao, año 7 d.c. (después de la crisis). ¡Uupss! Se me olvidaba que el gobierno ha dado por terminada la crisis. Igual con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana (o Ley Mordaza) me pueden ya poner una multa por escribir estas líneas. Al fin y al cabo, cualquier forma de expresión que vaya en contra de los dictados de este gobierno democrático por antonomasia (o sea, la masía del Antonio, ¡uupss! que la masía es catalana, igual también me multan por esto) puede entrar en esa nueva ley que quedará en los anales de los casi 40 años de democracia (tantos o más de los que duró el franquismo, si es que alguna vez acabó) como una de las más inmundas y represivas.


Pero no todo van a ser críticas al gobierno en este recién estrenado año de crisis. De hecho, algo debemos agradecerles. Os estaréis estrujando el cerebro pensando qué puede ser eso que les tenemos que agradecer a estos “sabios” que tan bien han sabido llevar nuestra situación no sólo política, sino también económica y cultural. Y ahí está el quid de la cuestión. Sí, señoras y señores, en la cultura. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Es que el gobierno del PP ha decidido por fin bajar el IVA cultural que ellos mismos subieron y que está hundiendo a todas las empresas de ese ámbito? ¿O es que han optado finalmente por pagar las subvenciones que deben a los productores españoles desde el principio de su legislatura para así pagar los daños que han hecho a estos artistas que, a su pesar, han conseguido que el 2014 fuera el año con más asistencia de público a ver cine español? ¿O quizá han sacado por fin adelante su nueva ley de mecenazgo? ¿O es que han decidido no entrar a saco con el control del crowdfunding? ¡Qué va! Mucho mejor que todo eso: han conseguido, por fin, llevarnos a formar parte de una exposición en el prestigioso y maravilloso Victoria & Albert Museum de Londres, institución cuyo punto
©RM
fuerte es el diseño. ¿Diseño? –diréis pasmados- ¿Qué tiene que ver el gobierno español con el diseño aparte de los privilegios que otorgan a los impuestos de las grandes marcas de moda? Pues os sorprenderá saber que en estos momentos y hasta el 1 de febrero, en ese museo se puede disfrutar una curiosa exposición titulada “Disobedient objects”, dedicada a mostrar la importancia de los objetos y su diseño en los cambios sociales de los últimos 40 años. Y claro, ¿cuál es la única mención a España en dicha exposición? Pues los desahucios. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y el taller fotográfico TAF han llevado a cabo una iniciativa para que las personas que pierden su vivienda debido a esta injusta y abusiva situación creada entre el gobierno y los bancos no se queden en ser meros números y pasen a tener un rostro y un nombre propio. Son imágenes con primeros planos de estas personas que se expusieron primeramente en las fachadas de los bancos que han expulsado –y siguen expulsando- a las familias incapaces de pagar sus hipotecas. En formato postal también se enviaron a los bancos y a los políticos para dejar constancia de que estas personas no son únicamente estadísticas.

©RM

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Esto es todo lo que tenemos que agradecer a este gobierno que pasará a la historia como el más antisocial y antidemocrático de toda nuestra historia (aparte del de Franco, claro, pero al fin y al cabo, no dejan de ser más que sus herederos encubiertos). Gracias al gobierno porque, a pesar de ellos –y no por ellos-, hemos llegado a formar parte de una importante exposición en Londres. Hasta allí ha llegado la cacareada “Marca España”. Pero no como a ellos les gusta predicarla.  

miércoles, 22 de mayo de 2013

Vivimos en un mundo de ciencia ficción

©RM




Bilbao, año 2013. O quizá debiera decir, año 5 dc (después de la crisis). Vivimos en un mundo de ciencia ficción. Y no, no lo digo por la cantidad de aparatitos y gadgets de los que nos hemos rodeado, pequeños robots que nos hacen la vida más fácil (o más difícil) ni porque ya por los años 70 se rumorease que tanta tecnología acabaría quitando puestos de trabajo... Y con esto no quiero decir que la culpa del 27% de parados de este país sea de la informática, la tecnología y los robots que nos han invadido. Simplemente creo que algo habrán contribuido. Claro que cuando dejamos de tener industria, los cultivos se reorganizaron por imposición de la UE y nuestra única exportación pasó a ser ZARA, las armas y el sol, pues quizá alguien debiera haberse parado a pensar en lo que se nos venía encima. Pero incluso con todo esto, cuando me refiero a ciencia ficción no estoy realmente hablando de todo esto, sino de las últimas declaraciones de Rajoy, ese magnánimo presidente, valiente donde los haya, sin problema alguno en enfrentarse al pueblo para dar explicaciones de sus “razonables” actos. Ahora resulta que el único que ve el futuro color de rosa (por no hablar de brotes verdes) es él. Él. El que nos ha llevado a una realidad totalmente orwelliana en la que nuestro líder indiscutible (o sea, él) se comunica con nosotros a través de pantallas de plasma. Sí, señoras y señores, ahora resulta que vamos viento en popa y que todo es gracias a su reforma laboral. Yo sinceramente creo que este señor (que por cierto, se tiñe el pelo muy mal y no sé para qué, porque no aparenta ni más joven ni más guapo sino todo lo contrario, será por quitarse de encima esa imagen de “abuelito de Heidi”) vive en una distopía en la que su realidad avanza a un ritmo totalmente diferente a la del resto del país, una de esas realidades paralelas que tanto aparecen en la ciencia ficción, en las que todo guarda mucha similitud con lo que ocurre en esta realidad pero al mismo tiempo es increíblemente diferente. Y en esa distopía, la sociedad española crece en PIB, crece en empleo y en felicidad de sus habitantes mientras la deuda baja por motivos lógicos y creíbles y el rescate nunca ha sucedido...

Umberto Tozzi en la actualidad
¡cómo pasa el tiempo!
Así que dediquémonos a la ciencia ficción, las realidades paralelas y frivolidades varias que nos alegren un poco esta auténtica realidad que todos conocemos ya demasiado bien y que, por una vez, no voy a describir aquí. Resulta que el otro día salía yo del supermercado (sí, también seres como yo acudimos periódicamente a llenar la despensa por lo que pueda pasar), cuando de pronto, en el hilo musical sonó una canción que hacía años que no oía, que ni siquiera recordaba: era “Gloria”, de Umberto Tozzi. ¡Qué temazo!


El caso es que al llegar a casa no pude resistirme y busqué en esa enciclopedia musical que es youtube el link que os acabo de dejar. No os perdáis los pasos de baile del italiano, son irrepetibles. Eran los tiempos de “Tocata” y “Aplauso”, de tardes púberes escuchando los últimos hits venidos de más allá (que no del más allá). Y ya puesto a recordar, seguí mi furia de archivista de la memoria y busqué la siguiente versión que se hizo popular de esa misma canción, pero esta vez cantada (sin la garra del anterior) por Laura Branigan (también es imprescindible echar un vistazo al decorado de bolas de cristal y al vestuario de la niña en su vídeo).


Mando Diao. Mira que es guapo...










Y claro, el hilo de la memoria y la cultura musical de uno no tiene fin, así que me enfrasqué en la búsqueda de esa otra Gloria, la que cantaban hace poco los exquisitamente marchosos Mando Diao:



No, no es la modelo,
es Jane Fonda...
Jane en el festival de Cannes


En realidad no sé si me gusta tanto la canción por lo bueno que está el cantante de este grupo sueco, por la fuerza intrínseca del temazo o por el vídeo de regusto vintage que parece sacado de una película de Steve McQueen de finales de los años 60, evidentemente protagonizada por la sinpar Jane Fonda de la época de “Barbarella” o “Descalzos por el parque”. ¿O es que soy el único que encuentra a la protagonista de este vídeoclip absolutamente idéntica a la hija de Henry? Mirad el vídeo, luego mirad las fotos, miradlas bien, y comparar. La Gloria de la canción es una modelo sueca (que no puedo mencionar por temas de la ley de protección de datos), un auténtico bellezón que en un bucle distópico podía ser la nieta de la auténtica Jane Fonda, que habría heredado la frescura de su abuela y los rasgos de su bisabuelo, el magnífico Henry. El caso es que buscando su nombre en internet he encontrado que existe otra mujer del mismo nombre que nació en 1882 y murió en 1968, exactamente la época en la que Jane Fonda lucía el look de la modela en el vídeo de Mando Diao. ¿Os habéis perdido ya? Pues aún queda. Si lo que queríamos era hablar de ciencia ficción y no meternos en la consabida polémica de la ley Wert, detestada por todos, pero defendida a ultranza por un gobierno que habita su propia realidad distópica (algo así como “El planeta de los simios” del PP), y por lo tanto más cercano a la ciencia ficción (sobre todo en sus declaraciones, si no, repasad las famosas-legendarias declaraciones de la Cospedal sobre el finiquito en diferido)… Entonces será mejor que echemos un vistazo a la última aparición pública de Jane Fonda en el festival de Cannes. Eso sí que es de ciencia ficción. No tenéis más que comparar su imagen de joven y la de ahora. Lo primero, ¿cómo puede nadie de 75 años tener ese tipazo? ¿Hay cirugía que lo consiga? ¿No os parece más de ciencia ficción ahora que cuando se paseaba en shorts interespaciales por las galaxias de Barbarella…? Desde luego que, si ponemos en una balanza a Jane Fonda paseándose por la torre Iberdrola (ya sea en versión Barbarella o en versión Cannes), a Cospedal hablando de finiquitos, Umberto Tozzi dando pasitos de baile bajo bolas de cristal de discoteca o a Rajoy diciendo que el país va viento en popa a toda vela… ¿Qué os parece que se acerca más a la ciencia ficción? Quizá sea la peregrina (nunca mejor dicho) idea de los obispos de reclamar como derecho propio el que la religión (o sea, su religión) forme parte de todas las asignaturas que se estudien en este país… 


 
Henry Fonda con la cara de su hija,
¿o era al revés?