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martes, 11 de octubre de 2016

Sonata de un escándalo... en la ficción televisiva


Bilbao, año 8 d.c. (después de la crisis). Sexo fuera del matrimonio, adulterio, ¿hijos ilegítimos?, cocaína, burdeles, alcohol, gángsters, clasismo, amores platónicos, obsesiones, mujeres psicópatas, represión, todo ello se da la mano en la nueva apuesta de la cadena pública por una ficción de calidad: “La sonata del silencio”, basada en la obra de la escritora Paloma Sánchez-Garnica. Se trata de una miniserie y, a diferencia del trato que se ha dado recientemente a otras del mismo formato, esta se emite semanalmente y en horario de máxima audiencia (aunque este sea ya a las 22.40).


Parece que últimamente a RTVE le ha dado por tratar de limpiar su reciente mala reputación (exactamente desde que gobierna el PP: informativos manipulados, quejas de los trabajadores, formatos con precios hinchados parac recompensar a los amigos, programas que aparecen y desaparecen de la parrilla…) con series de ficción de calidad que se dedican a revisitar el pasado. Si “El ministerio del tiempo(ya os hablé de ella en su momento) se ha convertido en serie de culto (uno de sus creadores, Javier Olivares, es también aquí guionista) y “Cuéntame cómo pasó” es la serie más longeva de la historia de esa cadena (a pesar de los casos de fraude en el pago de impuestos y su regusto por Panamá, que pusieron recientemente en peligro su supervivencia), habría que mencionar 

el éxito obtenido por “Águila roja”, así como el mal ojo al cancelar “El caso”, estupenda serie en la estela revival con un sentido del ritmo y los personajes muy bien situados en los años 60 (se agradecía incluso que el Madrid que reflejaba pareciese más el swinging London de la época) y unas tramas que nos han dejado con la miel en la boca a sus (al parecer) escasos seguidores. Thriller y sentido histórico mezclado con tramas sentimentales que hacían esperar cada capítulo con ilusión (algo que no ocurre muy a menudo en esta cadena).

La sonata del silencio” podría encuadrarse en la historia de RTVE entre las series que han adaptado obras literarias: de “Fortunata y Jacinta” a “La Regenta”, pasando por
No es Ava Gardner, sino Charo López en "Los gozos
y las sombras"
“Cañas y barro” o “Los gozos y las sombras”. Pero quizá se parezca más a “El tiempo entre costuras”. Material supuestamente creado para el público femenino, con glamour, caras guapas, enredos sentimentales imposibles, sentido histórico… pero todo contado con gusto y dentro de unos ambientes sofisticados que beben del cine de Hollywood de los años 30 y 40.

¿Que por qué me detengo a hablar de esta serie? Pues en primer lugar porque está muy bien hecha. La estética en encuadres, manejo de cámara y fotografía (picados y contrapicados, juegos de luces y sombras,  espejos y reflejos, encuadres escorados…) demuestra un interés por marcar un estilo determinado, similar al cine negro americano de la época que representa; pero en lugar de elegir un blanco y negro rabioso aquí han optado, claro, por el color elegante, ideal para verse con una copa de champán en la mano con guinda roja incluida. Por otra parte está Marta Etura. ¿Qué os puedo contar de este
Marta Etura
pedazo de actriz que no os haya dicho ya en otros posts? ¿Que me parece de lo mejorcito de su generación? ¿Que tiene una mirada que ilumina la pantalla? ¿Que en una ocasión la tuve al lado en la barra de un bar y me echó una de las sonrisas más bonitas que he visto? A su lado Daniel Grao (si os gustó ver su pecho en “Julieta”, aquí no os decepcionará, una pena que aparezca sin barba), Eduardo Noriega (adulto, cabroncete, con bigotito facha), Lucía Jiménez (cómo me recuerda a una Carmen Polo de Franco joven, tan católica, tan mala), Claudia Traisac (uno de los descubrimientos de “Cuéntame”, qué mirada más limpia, tiene mucho futuro esta chica), Fran Perea (oscuro, interesante, apuesto), Daniel Freire (polifacético, con dobleces, un gusto haber trabajado con él) y una magnífica Mabel Rivera (como siempre, desde que la descubrimos en “Mar adentro” siempre es un placer ver su increíble capacidad para la naturalidad). Una muy buena reconstrucción de época, estupendo nivel actoral y un guión que va de la represión de los años 40 a unos idealizados años 30 en una historia que va hacia atrás y hacia delante, y que te engancha, sobre todo, por el elemento culebrón.

"Hombre rico, hombre pobre"

Y aquí entramos en tema. Porque nos llegan los ecos de “Hombre rico, hombre pobre”, “Capitanes y reyes” o “Avenida del Parque 79” (grandes miniseries que iniciaron en los 70 esa moda de adaptar con calidad obras literarias-culebrón-historias-río). Pero también de “Dallas”, “Dinastía”, “Falcon Crest(sin el sentido del humor, claro) o incluso de “Arriba y abajo” e incluso “Downton Abbey”. Porque al fin y al cabo somos testigos de la bajada a los infiernos de una chica bien y su familia, de los tentáculos viscosos y lúbricos que se ciernen sobre ella y su dulce hija (reflejando a la vez la represión de la mujer propia de la época), la lucha entre familia pobre y familia rica, amores cruzados, violencia, el Hotel Ritz, las noches del Chicote, pero también los burdeles, las prostitutas y los chulos, incluso los garitos gays con drag-queens y fumadero de opio incluidos… Al fin y al cabo, a quién no le gusta un buen enredo sentimental con caras guapas y un poco de lujo. Mucho mejor que asomarse a un telediario y encabronarse con la realidad. Si aún no la has visto, ahí la tienes, en televisión a la carta. Pero asegúrate de ver sólo un capítulo a la semana. Como antes. Como esta serie se merece. Mantengamos el suspense... 

 

viernes, 10 de abril de 2015

El ministerio del tiempo o la originalidad llega por fin a las series españolas




Bilbao, año 7 d.c. (después de la crisis). Lunes noche, enciendo el televisor (sí, así, a pelo, en directo, sin wifi, sin bluetooth, sin cromecast), pongo la cadena que ya nadie ve (o sea, La 1) desde el cambio de gobierno y su acérrimo control ideológico, y me encuentro de pronto inmerso en viajes temporales, pantallas divididas a la manera de “24”, atrevido sexo entre mujeres, acción de la que te mantiene en vilo, escenas que fluctúan entre el año 1053, el 1833, 2012 y la actualidad, varias versiones de un mismo personaje en distintos tiempos a punto de cruzarse… Y aún son las 22 h. ¡¡¡Os lo creáis o no, era una serie española!!! Y no salen ni niños insoportables ni viejos encantadores ni perros. De lo mejorcito que he visto en ficción made in Spain (si nos olvidamos de “Padre coraje”, de San Benito Zambrano): “El ministerio del tiempo”.


No, no era la primera vez que la veía. De hecho empecé a verla desde el primer capítulo (a las series españolas generalmente les doy esa oportunidad y casi nunca paso de la media hora…), sólo lo he introducido así para conseguir un inicio más impactante. Y es que a mí los viajes temporales siempre me han pirrado. ¿Porque quién no ha querido volver a vivir un episodio de su propio pasado? ¿O viajar a una determinada época? ¿O incluso regresar atrás para corregir un error? Lo que daría yo, por ejemplo, por poner la marcha atrás tres años para no hacer el último documental en el que una “amiga” me embarcó para luego quedarse con el material y encima no pagarme. Con amigos así, para qué necesitamos Cospedales…



En cuanto leí la idea de un ministerio secreto dedicado a recorrer la historia propia para evitar posibles “atentados temporales” que cambien los hechos históricos pensé: -¿Estarán tratando de crear un “Doctor Who” a la española? Evidentemente la BBC tiene muchos más medios y su serie lleva emitiéndose (on and off) desde los años 60. A eso se le llama confianza en un producto. “El ministerio del tiempo” no cuenta con demasiados efectos especiales, más allá de alguna recreación digital de paisajes de otras épocas, pero tampoco los necesita. Han sabido sustituir la falta de medios con ingenio. ¿Que necesitamos una serie de puertas temporales? Pues qué mejor que puertas. De las de toda la vida, de
Los 4 Fantásticos

madera, de abrir y cerrar, fundido a negro y estás en otra época. ¿Que necesitamos un cuartel general que rivalice con el Edificio Baxter de Los 4 fantásticos o la mansión de Los Vengadores? Nada mejor que el abandonado edificio renacentista de la calle Duque de Alba en Madrid (sí, aquel en el que Gallardón proyectó una de sus cacareadas y faraónicas ideas, la de crear una residencia de estudiantes que nunca se llevó a cabo). Y desde luego unos personajes sólidos, un auténtico grupo de superhéroes Marvel sin poderes traídos de distintas épocas: a Cayetana Guillén-Cuervo (hija mía, qué te das, estás igual que siempre) hacía
tiempo que no la veía tan bien como en este papel de lesbiana fría y profesional de los años 60 que poco a poco va descubriendo su corazoncito (aunque engañe a su esposa con conquistas de otras épocas). En el capítulo de esta semana, el número 7, le dieron la oportunidad de lucirse con más protagonismo que en cualquier otro de la serie. Luego está Rodolfo Sancho (le entrevisté una vez tras “Al salir de clase”, era tan mono como un muñequito), uno de esos pocos actores que saben sonreír con la mirada, en el papel de viudo desolado que continúa usando las puertas para acudir a ver a su esposa antes de que
La Cuervo a punto de besar a Garrido

muriese. Y la cristalina mirada de Aura Garrido (¡qué voz tan bonita tiene!) en el papel de una avanzada mujer del siglo XIX que ya estudiaba en la universidad cuando las demás aún no lo hacían. Y Nacho Fresneda, ese caballero del siglo XVI, tan masculino, tan de otra época… Y claro, también están el jefe (Jaime Blanch), la secretaria graciosa (Francesca Piñón) y una auténtica mala, una Milady de “Los tres mosqueteros” interpretada por la estupenda Natalia Millán. Y desde luego, mucha aventura, al modo de “La liga de los hombres extraordinarios”.


La verdad es que me ha gustado desde un principio, sobre todo por romper con los estereotipos de las series españolas, por su sentido del humor (impagable el momento en que Rodolfo Sancho se registra en una fonda de 1808 con el nombre de Curro Jiménez o cuando se encuentra con la reina Isabel la Católica y dice: -Juraría que la conozco…), por sus lecciones históricas (en sus episodios pululan con total naturalidad Velázquez, el Lazarillo de Tormes, Torquemada el inquisidor, Picasso, las dos reinas Isabel, Hitler, Franco, los comuneros, Lope de Vega, La Movida, la Guerra Civil…) y por sus continuas referencias a la crisis, los recortes y la corrupción intrínseca española. Pero siempre me faltaba algo de acción, se me quedaban las historias un poco planas. Esto se solucionó
Lope de Vega

con creces en el capítulo 7 (sin duda el mejor hasta ahora), en el que se entrecruzaban tres tramas diferentes y cuatro épocas, la pantalla se dividía al mejor estilo americano para crear mayor tensión y las escenas se sucedían a ritmo trepidante. ¡Chapeau! Me quito el sombrero. Se ha convertido en la serie en la que me gustaría haber trabajado. Es más, me gustaría haberla inventado. El otro día leí que uno de sus dos creadores murió, antes del estreno, del síndrome de ELA. Qué pena que no pudiera ver el éxito que ha conseguido. Incluso se 
Velázquez
creó una petición en internet para que RTVE garantizase la segunda temporada. Finalmente accedieron con ciertas concesiones. Esperemos que el año que viene no tengamos que ver un “Ministerio del tiempo” con hijos de varias edades, abueletes entrañables y perros y gatos pululando entre épocas (desde luego sin sexo entre lesbianas, ¡válgame Dios!). Quizá dependa todo de quién gane las elecciones. Así que, aunque sólo sea por esto, pensaros bien a quién votáis… 


martes, 8 de mayo de 2012

La película sigue


©RM
La realidad vista a través de espejos, ¿cuento o pesadilla?
©RM
Una de las modernas plazas futuristas...
Bilbao 2012, año del fin del mundo. Pasan tantas cosas cada día que no sé ni por dónde empezar o en cuál centrarme. ¿Debo volver sobre los temas que nos angustian a todos desde cualquier medio de comunicación 24 horas al día, 7 días a la semana? ¿Debería hoy hablar del éxito de Hollande en las elecciones francesas y el rayito de esperanza que eso supone para los europeos por debilitar el trono de la inmunda Merkel? ¿Debería mencionar que hay una petición firmada por miles de personas que esta semana se va a presentar en el Congreso para que la Iglesia empiece a pagar el IBI como cualquier otra persona de este país? (me pregunto si la familia real paga el IBI) ¿O debería seguir hablando de los recortes en Sanidad y Educación? Pues no, probablemente no, bastante tenemos ya con lo que tenemos… Pero antes de cambiar de tema y alegraros el día, no me puedo quedar sin mencionar un par de cosas. El día 1 de este mes (día del Trabajador, así, con mayúsculas, si es que queda alguno que aún esté en activo) me pasé por el parque del Arenal para participar en las protestas de todos los trabajadores ante nuestra flagrante pérdida de derechos (y de dinero). Y escuché cosas muy interesantes, de las cuales, aparte de la rabia que nos posee a todos, se me ha quedado una clavada: que no nos engañen diciéndonos que la Sanidad y la Educación y el bienestar en general “ya” no pueden ser “gratis”. Que me perdonen los señores políticos (buitres carroñeros, debería decir), pero el
Mea culpa...
¿Que ha ganado quién...?
bienestar, la Sanida, la Educación, NUNCA han sido gratis, los hemos pagado siempre y los seguimos pagando todos los trabajadores con nuestros impuestos. De toda la vida, por favor, que no nos tomen por tontos ahora. Y otra cosa que no puedo evitar mencionar. Coged cualquier periódico o página web con noticias de las últimas semanas y veréis cómo se puede apreciar una evolución en los rostros de la “presuntamente” inmunda Merkel y de la “supuestamente” infame Sáenz de Santamaría: la primera está cada vez más enfadada, se le tuerce el gesto con disgusto haciendo salir a la superficie la maldad que, probablemente (o supuestamente) la corroe. La segunda, sin embargo, cada vez tiene un gesto más humilde, más como de pedir perdón por lo que hace y por lo que dice. Igual ni ella misma está de acuerdo con todo ello o igual es que le da miedo que lo que están haciendo va a tener consecuencias y les va a caer encima en cualquier momento. Los que ahora están ahí, en esas fotos, puede que muy pronto ya no ocupen los puestos que ahora ostentan con tanto desparpajo. Puede que el Pueblo (así, con mayúsculas, porque somos más y más importantes) los hayan, por fin, derrocado. O que se los hayan comido. Simplemente. 

Pero hemos dicho que no nos vamos a poner tremendos. Así que como diría mi amiga Nieves: “No me hables de política, que me pongo…” El otro día, después de escribir mi entrada anterior, me fui con mi marido y una pareja de buenos amigos al concierto de La Habitación Roja, ese grupo cuya música os amenizó (si es que os conectasteis al link, claro) y me reafirmó en lo que os comentaba entonces, que tienen unas letras que más que música son poesía. Merece la pena que les dediquéis unos minutos de búsqueda y escucha. Comprar un disco de vez en cuando no viene mal para el espíritu… Y por eso os voy a seguir amenizando estas sesiones de blogging (es el nuevo deporte de moda, y os lo aseguro, no sé si ejercitará el cuerpo con la postura del ordenador, pero desde luego la mente la agiliza que es una barbaridad) con algo de música. Hoy nos toca algo muy, pero que muy glamuroso. Seguro que ya lo habéis oído. Sobre todo si sois seguidores de La 1. Poco os queda por disfrutar, por cierto, porque el gobierno ya ha dado su golpe de estado particular y se va a hacer con el control total y absoluto de todo lo que salga por el canal público. Y eso que hasta la BBC ha reconocido sus noticias como las más ecuánimes del mundo. Por mucho que el partido en el poder se empeñe en decir lo contrario. Claro que si su idea de ecuanimidad es un noticiario dirigido por Urdaci, agarrémonos las vestiduras… Pero no hablemos de política, que me pongo… Como os decía, si seguís La 1, os habréis dado cuenta de que ya no ponen ninguna serie de producción propia para no gastar, las tienen arrinconadas en un armario (en el fondo un plan para librarse solapadamente de “Cuéntame” y “La República” porque no comulgaban con su ideario, en el que los fachas, generalmente, son malos. Incluso en Águila roja los reyes y obispos son malos. Casi como en la vida real). Me parece terrible y lo que creo es que pretenden cargarse el servicio público para tener una excusa y privatizarlo. Pero lo único bueno de esta tendencia de los últimos meses es que se ha vuelto a emitir cine clásico en hora punta. Y aunque es verdad que algunos son auténticos peñazos y empiezan tardísimo (¿quién es capaz de tragarse “55 días en Pekín” empezando a las 10 y media de la noche de un jueves cuando dura más de dos horas y media, aunque salga la divina Ava Gardner?), también han
El animal más bello del mundo...
pasado ya clásicos inmortales como “Casablanca” y “El hombre tranquilo”… Y parece que van a poner “Historias de Filadelfia”, una comedia maravillosa, intocable, con mi favorita Katharine Hepburn+Cary Grant+James Stewart (no sé quién está mejor en esa peli, pero ningún Cruise, Kidman, Hanks podría llegarles nunca ni a la suela del zapato). A lo que iba. Seguro que habéis visto el anuncio que usan para promocionar esta vuelta al cine clásico. Es estupendo. Sólo por oír a Ingrid Bergman diciendo: “El mundo se desmorona y nosotros nos enamoramos…” ¿Se puede estar más de actualidad? ¿Será consciente el PP del mensaje subliminal que han metido ahí? ¿Y qué me decís de esa maravillosa escena de Hepburn y Stewart bailando con lentitud en un jardín mientras burbujitas de colores salen de la pantalla gracias a los efectos digitales…? ¡Es la magia del cine personificada! Cualquiera que ame el cine puede sentirlo…

Hepburn y Stewart enamorados
Pues la música que lleva ese anuncio es de una chica guapísima y con mucho glamour que está muy de moda en estos momentos. Se llama Lana del Rey y si queréis oír la canción entera mientras seguís leyendo, abrid este link en otra página: http://www.youtube.com/watch?v=cE6wxDqdOV0
 
Porque hoy no, no os pienso hablar del anuncio que estoy haciendo para la página web de Metro Bilbao. Ni de otros pequeños encargos que me  han ido saliendo en los últimos meses. Ni de que igual me paso todo el verano fuera de mi ciudad favorita grabando un documental… No, no puedo hablar de nimiedades porque me debo a mi público. Y mi público, me temo, quiere saber qué fue de las hermanas Halcyon. ¿Os acordáis de mi último descubrimiento? ¿Existió en realidad una película que reunía a los dos mayores mitos de la pantalla, Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor? He aquí la respuesta.

©RM
"Una historia que se convirtió en ambición..."
 “Anoche soñé que volvía a aquella casa…” No, no es el principio de “Rebeca”, el clásico del maestro Alfred Hitchcock con la mejor malvada de la historia del cine en blanco y negro, la señora Danvers, interpretada por Judith Anderson. Es lo que me pasó en realidad. Anoche soñé que volvía a aquella casa que hace años vivió momentos de gloria como cine
Mrs Danvers intrigando...
de barrio en Bilbao. Allí se celebraron matinales y sesiones dobles, se estrenaron películas y miles de personas soñaron con esos rostros tan bellos, esas intrigas amorosas y esas aventuras sin fin. Pero hoy es simplemente un bloque de apartamentos. Aunque se mantenga la estructura externa. Sin embargo, a pesar de su aspecto banal, en su interior se esconde un secreto. Uno que podría desentrañar el mayor misterio de la historia del cine. ¿Se llegó a rodar, o ni siquiera a planear, una película que reuniera a las dos mayores estrellas del firmamento de Hollywood durante los años 50? En mi sueño yo entraba al edificio por la puerta principal, con una llave de esas antiguas, como las que colgaban de la cintura de la señora Danvers en “Rebeca”. Abría la entrada y pasaba directamente a una sala de cine de las de antes, de esas con asientos de terciopelo y cortinón rojo cubriendo la pantalla. No había nadie en el cine, pero las luces estaban encendidas y la cortina abierta, aunque no se estaba proyectando ninguna película. De pronto, como sucede en los sueños, me encontraba ya en uno de los palcos, abriendo la puerta que en teoría comunicaba con el pasillo. Pero claro, no era así, sino que abría la entrada al apartamento que había visto en mi visita anterior.
©RM
"Una historia de éxito, glamour y lujuria..."
Estaba vacío, así que me fui directamente al cajón en el que sabía que se encontraba la lata metálica con los afiches de la misteriosa película. En un instante ya estaba abriendo la caja y sacando las preciadas fotos. Eran estupendas. Mágicas. ¡Tanta belleza junta! De pronto algo me distrajo, un sonido como de raso, de ropas que se rozan al andar. Levanté la cabeza y claro, allí estaban. Ellas, las hermanas Halcyon. Marilyn y Elizabeth sonriendo, juntas, como si fueran amigas de toda la vida, jóvenes y bellas. Y me sonreían como si yo también fuera su amigo de siempre. Quizá su hermano. Marilyn se quitó unos guantes rojo escarlata, de esos que se llevaban con los trajes ceñidos en su época. Los dejó sobre la mesa donde estaban las fotos para coger una. Empezó a reírse, como se reía en sus películas. Se la enseñó a Elizabeth, que soltó una risita como de niña, igual que la voz que la doblaba en este país. Marilyn dijo en su inconfundible susurro: “The Halcyon Sisters…” Y Elizabeth, sin dejar de reírse, añadió: “Sublime Confrontación…” Así, en perfecto español. Y se quedó tan ancha. Yo quería preguntarles tantas cosas… Pero en ese momento apareció el tío de la inmobiliaria y parecía muy enfadado. “¿Qué hacen ustedes aquí? ¿Cómo han entrado?” Y no pareció reconocer a
©RM
"Una historia de envidia y emociones retorcidas..."
las maravillosas actrices que, sin parar de reírse, cada una a su manera, se fueron dando pequeños pasitos con sus contoneantes tacones… Y yo me quedé allí, pegado a la mesa, sin poder levantarme. El tío agarró la lata, guardó las fotos y la puso de vuelta en su sitio, mirándome enfadado. Yo no me podía mover, sólo podía mirar los guantes rojo escarlata de Marilyn allí, sobre la mesa… Entonces me desperté. Menos mal, qué angustia. Pero el recuerdo de sus voces, sus sonrisas, los guantes, sus contoneos cuando se marchaban… “Sublime Confrontación”. ¿Sería ése el título de la película en español? “Sublime Confrontación”. Sólo Douglas Sirk podía dirigir algo así. O George Cukor, que tan bien dirigía a las mujeres… Me levanté de la cama y me fui directamente a mirar una vez más las fotos que había robado de aquel piso. The Halcyon Sisters, Sublime Confrontación… Dos hermanas, una ambición, una rivalidad. Toda una vida enfrentadas. Por una carrera: las dos niñas ricas que deciden ser actrices y comerse Hollywood… Siempre enfrentadas por ser la mejor… ¿O sería por un amor? Claro, en realidad sólo un hombre podría hacer que estas dos bellezas pasaran toda su vida enfrentadas… 

©RM
"Dos hermosas mujeres... Una ambición... Una carrera... Un hombre... Una historia de Hollywood como nunca antes la has visto... La historia de dos hermanas que se odiaron y se amaron..."






















viernes, 27 de abril de 2012

Un Bilbao de película


©RM
Sus calles, sus montes
Bilbao 2012, definitivamente año del fin del mundo. El Apocalipsis ya está aquí y no nos hemos dado ni cuenta… Por eso hoy os voy a dar una sesión de filosofía, de poesía y de magia de la de antaño. Olvidémonos de nuevo de esta realidad que lo devora todo, cubriéndolo de un manto gris… Olvidémonos de la Sanidad que se nos va, de la Educación que ya casi no nos queda, de la Televisión que volverá en breve a ser Manipulación (como en los peores tiempos azanarianos), de la Represión que se está aposentando en el trono de este país de cuento. Olvidémonos de todo ello y demos paso sin embargo a una realidad de película, con algo de melancolía y con ese toque imprescindible de exquisito glamour. Para ello os recomiendo una música que más parece una poesía… 


¡Qué bonita letra! ¿Verdad?: “Voy a hacerte recordar, lo que no quieres ser, lo que eres sin querer, lo que ya no podrás hacer… Lo que ya no serás, lo que ya no tendrás, lo que ya no

©RM
Una ciudad futurista...
podrás tener…” Y qué verdad tiene La Habitación Roja (que por cierto actúan hoy mismo en Bilbao en la Sala Azkena) al cantar con este lirismo. En realidad me recuerda a la entrada que escribí hace unas semanas, titulada: “¿qué hubiera pasado si…?” O sea, eso de que según vamos creciendo (como personas, como adultos), nuestro camino está cada vez más escrito, más trillado, y en él van quedando cosas sin hacer, cosas que ya nunca podremos llevar a cabo… O quién sabe, quizá siempre quede tiempo para cambiar el destino. Da qué pensar, ¿verdad? “Lo que ya no serás…” Está claro que llegados a cierto momento de la vida, si aún no nos hemos comido el mundo, es muy difícil que lo hagamos… Si no te convertiste en el arquitecto del momento o el diseñador de éxito o el médico con la cura imprescindible o el actor que se llevó el oscar o el cantante que llegó a número 1 o el presidente que salvó a la nación (ay, qué falta nos haría) o el nuevo príncipe (si el actual hubiera demostrado ser gay al final…)… Vamos, que si no hiciste todo esto en tus años mozos, difícilmente lo vas a hacer ahora… Pero quién sabe, ¿no? Los sueños se pueden seguir manteniendo… Y quizá incluso materializando.

“Lo que eres sin querer…” Me imagino que pocos planean exactamente el tipo de persona que quieren ser y menos aún lo consiguen… “Lo que ya no podrás hacer…” Ahí, eso sí que duele. Porque hay momentos, experiencias, que si no las viviste entonces, son ya completamente irrecuperables. Por ejemplo, ¿cómo recuperar nunca el ver crecer a los pequeños de tu familia? ¿O cómo compartir los últimos años de vida de los que ya se han ido…? Son esas cosas que nunca planeas, que nunca te paras a pensar y que, cuando lo haces, ya es demasiado tarde, porque ¡bluff!, ya se han pasado... Y nunca vuelven. Así que, por mucho que te lamentes, tu vida ha ido por otro camino... (¿Os habéis fijado en la cantidad de puntos suspensivos que salen cuando uno se pone poético. Y es que la vida está llena de puntos suspensivos…)

Gary Cooper

“Lo que ya no tendrás…” ¡Ay, tantas cosas que nunca podremos tener…! Pero lo que nunca nos podrán quitar es la imaginación. Os propongo un ejercicio: ¿Y si nos imaginamos el sitio ideal inexistente en el que nos gustaría vivir? Puede ser una casa, un monte, una playa, un pueblo, una ciudad, un país, un mundo… Yo voy a ser un poco pragmático, para variar, y voy a pensar, por ejemplo, ¿cómo sería el Bilbao de mis sueños? Porque al fin y al cabo, si me he venido aquí a vivir (¡¡¿hace ya un año?!!) por elección propia será por algo, ¿no? Pues sí, en muchos aspectos mi Bilbao ideal sería como es, con su Guggy, su Alhóndiga, sus paseos por la Ría, su puente Calatrava, su Torre Iberdrola, su Casco Viejo y sus txapelas. Desde luego seguiría estando rodeado de montes (al fin y al cabo, eso y la playa era lo que más echaba de menos cuando deambulaba por el cemento
Lauren Bacall
inacabable de las calles de Madrid). Eso sí, sería una ciudad con menos coches, o mejor, sin coches. Todo el mundo viajaría en bicicleta (individual, doble, familiar, con sidecar…), llevando sus compras en la cestita, como los franceses, con la baguette ahí, junto al perrito. Y claro, la gente vestiría como en una película de los años 40 de las de blanco y negro: ellos con esos trajes imponentes que tan bien le sentaban a Cary Grant o a Gary Cooper, con los pantalones flojos, los tirantes y el sombrero. Y ellas con sus faldas entalladas, melenas de ondas y medias de cristal con línea por detrás, tipo Lauren Bacall, vamos. Todo el mundo se pondría a bailar en los momentos más inesperados, como en los

musicales de entonces, y siempre habría algún guapo marinerito vestido de blanco para alegrarnos la vista… Y por los cielos, de vez en cuando, se vería pasar un dirigible o un globo, que serían también formas mucho más civilizadas de transporte y nos harían pensar que vivimos en una novela de Julio Verne (como ya pasa en algunos episodios de Fringe, otra de esas series fantásticas de JJ Abrahams que tan buenos ratos nos hacen pasar). Además, habría una cascada que se vería desde distintos puntos estratégicos de la ciudad (en la nueva serie de moda, Juego de tronos, seguro que aparece alguna). Y desde luego, lo que no podría faltar son los cines a la antigua, en mitad de la Gran Vía, como en los viejos tiempos, con grandes carteles en el exterior anunciando las películas para que la gente entrase a sentarse en cómodas butacas antes de que se abriera la cortina (roja) que cubre la pantalla. Y habría personal con esos cajones que les cuelgan del cuello vendiendo golosinas y helados en el descanso (claro, es que en esta ciudad ideal las sesiones dobles estarían de nuevo de moda). Y por las noches los focos iluminarían a las grandes estrellas que vendrían a los grandes estrenos (los estrenos mundiales serían siempre, a partir de ahora, en Bilbao). Y así un buen día, paseando por la ría, te podrías encontrar con
La gran Katharine Hepburn
Katharine Hepburn con el cuello de su blusa subido. O con Marilyn Monroe haciendo mohines a las cámaras junto al Guggenheim. O incluso con Elizabeth Taylor luciendo joyas extraordinarias en la alfombra roja de la Gran Vía o Ava Gardner corriéndose una buena juerga por el Casco Viejo… Porque éste es mi Bilbao soñado y en él no podía faltar el cine. Pero el Cine con mayúsculas. Lleno de mitos eternos. Nada de criajos de nombres impronunciables ni señoras recauchutadas que parecen lagartos ni héroes de acción sin expresión facial… 

Esto me recuerda que el otro día… No sé si contarlo… Bueno, es que para desentrañar el siguiente hilo hay que seguir con las confesiones… Resulta que cada uno tiene sus secretos, como es debido y menester en una persona que no quiera ser aburrida. La señora que de vez en cuando roba algo en los grandes almacenes, el señor que sigue a una joven por la calle imaginándose cómo sería su vida con ella, el joven que siempre se ha sentido viejo o el viejo que siempre se ha sentido joven… O simplemente, el que responde a anuncios de compra o alquiler de pisos, sólo para verlos e imaginarse cómo serían esas otras vidas que podría vivir o haber vivido… Bueno, digamos que ése podría ser yo, ¿por qué no? Tampoco es tan grave, ¿no? Peor sería ser maltratador o envenenador de ancianas o político o banquero algo así… Esto viene a cuento de que el otro día, por una de esas extrañas circunstancias, me encontraba yo visitando un piso que formaba parte de lo que años atrás (en esa época de esplendor que para todos es el pasado) había sido un cine, de los de antes. No me preguntéis cómo pero el edificio entero había acabado reconvertido en pisos. Y La verdad que éste en concreto estaba muy bien, era muy amplio, con techos altos y unos ventanales de esos semicirculares de los edificios modernistas… Y allí estaba yo, fingiendo interés en el estado de las cañerías, como que me lo fuera a comprar, cuando el tío que me lo enseñaba recibió una llamada al móvil y salió a la escalera a hablar. Así que me vi libre de su presencia para dar rienda suelta a mi curiosidad. Y claro, tanto abrir y cerrar cajones, acabé encontrando una caja que llamó mi atención. Era metálica y con flores grabadas en el exterior, como esas latas de los años 50 tipo vintage que te encuentras en un mercadillo o en el Rastro (recuerdo que mi abuela tenía unas cuantas con motivos chinos donde guardaba la costura). Antes de abrirla comprobé que el tío de la agencia seguía hablando por teléfono en el descansillo. Así que abrí la caja con mucho cuidado de no hacer ruido y cuál fue mi sorpresa al encontrármela llena de afiches de películas antiguas, fotos de escenas y carteleras con sabor añejo… No me lo podía creer. Rebusqué ávidamente entre las imágenes que tantas sensaciones me provocaban y mi respiración casi se paró de golpe al ver las fotos de una película de la que yo (siendo tan cinéfilo y mitómano como soy) nunca había oído hablar, ni había leído jamás ni siquiera que se hubiera llegado a planear… Estaba atónito. ¿Cómo era posible? ¿Marilyn Monroe y Elizabeth
©RM
"Una historia de rivalidad..."
Taylor juntas en una misma película? Era imposible… Pero si siempre fue mi sueño… “Las hermanas Halcyon” se titulaba. Pero nunca se había hecho, estaba convencido. 100%. Además, lo más extraño era que las dos diosas aparecían en distintas fases de sus vidas, como si la película se hubiera estado rodando… ¡durante toda su carrera! Pero si aparecían
incluso de niñas… En ese momento creo que llegué a marearme de la impresión y se me emborronó la vista de golpe. Pero tuve que volver rápidamente a la realidad cuando oí como el tío de la agencia había acabado de hablar por su móvil última generación y volvía a entrar en el piso. Me puse nervioso, me temblaban las manos, pero sin pensármelo, agarré todas las fotos que pude y me las metí en la chaqueta, esperando que no se diera cuenta de
©RM
"Una historia que comenzó con inocencia..."
la subida de al menos 10 tonos de rojo en el color de mi cara. El tío entró disculpándose y parece que no se enteró de nada. Yo no podía esperar a salir de allí para analizar el objeto de mi “pequeño” hurto. Enseguida puse excusas para marcharme y salí disparado. Seguro que el de la agencia ni sabía que las fotos estaban allí, tenía que haber cogido la caja entera… Desde aquel día no he podido dejar de mirar esas fotos y de buscar información… Pero no encuentro nada, cero, ni una noticia sobre el rodaje ni sobre el proyecto… Estoy pensando en concertar otra cita con el de la agencia para conseguir la caja… ¿Seguirá allí? ¿Y si otro visitante curioso se la ha llevado?

Mientras tanto, aquí os dejo algunas de esas imágenes mágicas para abrir apetito. Os prometo que en futuras entregas, esta historia… CONTINUARÁ. 

©RM
"Una historia que se convirtió en la competición entre dos hermanas..."